Como ya intentara hacer con varios de mis libros
anteriores en los que fui volcando mis primeras investigaciones sobre
el verdadero papel que jugó la corona en la planificación, organización
y ejecución de la llamada maniobra involucionista del 23-F, la Casa
Real española ha vuelto a movilizarse con todas sus fuerzas para evitar
(como ya hiciera con éxito no hace mucho tiempo con unas memorias del
antiguo valido real Prado y Colón de Carvajal, de las que fueron
destruidos varios miles de ejemplares ya editados) que mi último libro
titulado “La Conjura de mayo” (1). La rebelión de los generales franquistas”, salga a las librerías.

(Arriba: Amadeo Martínez Inglés)
Y ello ha sido así, sin duda, porque en este mi nuevo trabajo de
investigación histórica en el seno de las Fuerzas Armadas, saco por
primera vez a la luz sorprendentes e inéditas revelaciones sobre el
golpe militar que preparaba la extrema derecha castrense para el 2 de
mayo de 1981 y que fue la causa real y única de que el entorno del
monarca (los generales Armada y Milans del Bosch), al conocerlo,
pusieran en marcha con toda urgencia una maniobra
político-militar-institucional de altos vuelos que lo desactivara: la
denominada por políticos y periodistas “Solución Armada” y que luego
conoceríamos popularmente todos los españoles como “23-F”.
De momento, La Zarzuela, tras sacar su veto real a relucir, ya ha
conseguido que la editorial Espasa Calpe, del grupo Planeta (empresa
que es de dominio público mantiene estrechos vínculos con la Familia
Real) rompa su compromiso para la publicación del libro en cuestión;
compromiso que había asumido de palabra con mi agente literario y que
se remontaba a principios del pasado verano cuando le solicitó (a
través de la responsable del departamento de Ensayos) ser la primera
editorial que recibiera el original y, además, con carácter exclusivo.
El original le fue enviado el día 21 de septiembre del presente año y,
a primeros de octubre, el citado departamento de Ensayos de Espasa
Calpe nos comunicó su excepcional interés por el mismo (llegaron a
calificarlo de bomba editorial) volviendo a solicitar a mi agente que
ninguna otra empresa del sector entrara en posesión del documento.
Sorprendentemente, el 21 de octubre pasado la empresa editorial pidió a
mi agente literario una semana más para poder formalizar el contrato de
edición y al término de ese plazo, el miércoles 28 de octubre, anuló
áspera y unilateralmente el compromiso verbal en vigor, alegando la
existencia de un supuesto informe de un historiador civil, domiciliado
en la ciudad de Zaragoza, que habría desaconsejado la publicación del
libro.
A este historiador, que siempre ha estado al tanto de
las presiones de todo tipo con las que La Zarzuela ha intentado someter
a los diferentes editores que manifestaron su interés en publicar mis
libros (especialmente el más reciente de ellos “Juan Carlos I el último
Borbón” ) consiguiendo que muchos de ellos renunciaran definitivamente a
hacerlo, no le cabe la menor duda de que tras la fantasmal figura del
historiador zaragozano, sacada a colación por la editorial Espasa Calpe
para justificar su aprofesional renuncio, se esconde la larga mano de
la Casa Real española que, una vez más, trata de actuar parapetada tras
su inviolabilidad, su irresponsabilidad, su blindaje mediático e
institucional y su impunidad para menoscabar y cercenar de un solo tajo
la libertad de expresión de un profesional que se limita a ejercer su
trabajo con honestidad y sentido de la historia.
Por todo
ello, harto ya de las trampas y zancadillas de su titular (un dios
constitucional en toda regla) al que, por estar por encima de las leyes
en el marco de esta democracia “sui géneris”, corrupta e imperfecta que
“disfrutamos” los españoles, no se le pueden pedir responsabilidades de
ningún tipo, no me queda otra opción que denunciar este hecho flagrante
contra mi libertad de expresión y mis derechos como ciudadano a los
medios de comunicación y a las fuerzas políticas de este país.
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(1), pincha en enlace
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