Michel Chossudovsky
Global Research (Profesor de
Economía en la Universidad de Ottawa)
(Este es un gran artículo y no sólo por su extensión, se recomienda una lectura reflexiva y relajada. RQR)
La Humanidad, en la era de la post Guerra Fría, está marchando hacia una
crisis económica y social de una escala sin precedentes que está
conduciendo hacia un rápido empobrecimiento a amplios sectores de la
población mundial. Hay economías nacionales colapsando, hay desempleo
rampante. Hay erupciones de hambre en el Africa Subsahariana, en el sur
de Asia, y en parte de América Latina. Esta “globalización de la
pobreza”, que ha tenido por consecuencia una dramática reversión de los
logros conseguidos durante el período de la descolonización de después
del fin de la segunda guerra mundial, comenzó con la crisis de la deuda,
a principios de 1980 y con la imposición de las letales reformas
económicas del Fondo Monetario Internacional.
El Nuevo Orden Mundial se alimenta de pobreza humana y de destrucción
del medio ambiente. Genera apartheid social, alienta el racismo y las
discordias étnicas, socava los derechos de las mujeres y a menudo hunde
los países en confrontaciones destructivas entre distintos nacionalismos
que los integran. Desde 1990 extendió su alcance a todas las grandes
regiones del mundo, incluyendo Norteamérica, Europa Occidental, los
países del antiguo bloque soviético y los nuevos países industrializaos
(NICs por las siglas en ingles) del sudeste asiático y del Lejano
Oriente.
Esta crisis mundial es más devastadora que la gran Depresión de los años
30’. Tiene muchas más implicaciones geopolíticas; dislocaciones
económicas han acompañado el inicio de guerras regionales, la fractura
de sociedades nacionales y en algunos casos la destrucción de países
enteros. Esta es, por lejos, la crisis económica más seria de la
historia moderna (Michel Chossudovsky, The Globalization of Poverty,
First Edition, 1997) Introducción El hambre es resultado de las
reestructuraciones en favor del “libre Mercado” de la economía global
proceso que tiene sus raíces en la crisis de la deuda de comienzos de
1980. No es un fenómeno reciente como pretenden sugerirlo muchos
informes de la prensa occidental.
Pobreza y desnutrición crónica son condiciones preexistentes. Los
aumentos recientes en los precios de la alimentación han exacerbado y
agravado la crisis alimentaria. Golpean muy duro en las poblaciones
empobrecidas que apenas si tienen los medios para supervivir.
Los problemas han irrumpido casi simultáneamente en todas partes:
“El precio de los alimentos en Haití subieron un promedio de más 40% en
menos de un año, con los de primera necesidad como el arroz,
duplicándose…. En Bangladesh (a fines de abril 2008) unos 20 mil
trabajadores textiles tomaron las calles para denunciar el aumento de
los precios de los alimentos y para demandar aumento de salarios. El
precio del arroz se duplicó en el último año, amenazando a los
trabajadores, que ganan salarios de solo 25 dólares. En Egipto las
protestas terminaron con dos muertos, cientos de arrestados, policías en
las fábricas…. Los alimentos subieron un 40%. A principios de año en
Costa de Marfil, miles de personas marcharon hacia la casa del
presidente Laurent Gbagbo cantando “tenemos hambre” y “la vida es
demasiado cara, nos están matando”.
Demostraciones similares, huelgas y enfrentamientos tuvieron lugar en
Bolivia, Perú, Mexico, Indonesia, Filipinas, Pakistan, Uzbekistan,
Tailandia, Yemen, Etiopia, y a través de la mayor parte del Africa sub-Sahariana
(Bill Van Auken, Amid mounting food crisis, governments fear revolution
of the hungry, Global Research, April 2008)
“Eliminando los pobres”
Con amplios sectores de la población mundial que ya están por debajo de
la línea de pobreza los recientes feroces aumentos de los precios de los
alimentos de primera necesidad son devastadores. Millones de personas
alrededor del mundo son incapaces de adquirir los alimentos para su
supervivencia. Estos aumentos hacen su contribución, de verdad, al
proceso de “eliminación de los pobres” a través de muertes masivas por
hambre. En palabras de Henry Kisinguer: “Controla el petróleo y
controlarás a los países. Controla los alimentos y controlarás la
gente”.
A este respecto Kisinguer, en efecto, en el contexto del Memorándum de
Seguridad Nacional, número 200 del año 1974, titulado “Implicaciones del
Crecimiento de la Población Mundial para la Seguridad Nacional” que la
ocurrencia de hambrunas puede constituir un instrumento de control de la
población. De acuerdo con la FAO el precio de los granos de primera
necesidad se incrementó un 88% desde marzo de 2007. El precio del trigo
se incrementó un 181% en tres años. El precio del arroz un 50% en los
últimos tres meses. (Véase el art. de See Ian Angus, Food Crisis: "The
greatest demonstration of the historical failure of the capitalist model",
Global Research, April 2008):
“El arroz más popular de Tailandia se vendía hace 5 años a 198 la
tonelada, 323 hace un año. En abril de 2008 llegó a 1000 USS la
tonelada. Esos incrementos son todavía peores en los mercados locales.
En Haití la bolsa de 50 kilos se duplicó en valor en una semana a fines
de marzo de 2008. Estos incrementos son catastróficos para los 2600
millones de personas que viven con menos de 2 dólares por día y que
gastan entre un 60 a un 80% de sus ingresos en comida. Cientos de
millones no tienen para comprarse el alimento”.
Dos dimensiones relacionadas Este proceso por el cual poblaciones
enteras están entrando en una crisis alimentaria tiene dos aspectos
relacionados:
Primero, que hay todo un proceso histórico que viene desde hace varios
décadas que ha hundido los niveles de vida tanto en los países
desarrollados como en los no desarrollados Segundamente, que estas
preexistentes condiciones históricas de pobreza de masas fueron
exacerbadas y agravadas por el reciente aumento en los precios de los
granos, lo que ha llevado en varios casos a una duplicación de los
precios de venta al consumidor final de los alimentos de primera
necesidad. Estos aumentos son, en una amplia proporción, resultado de
movimientos especulativos. Causas especulativas en los aumentos de los
granos
Los medios de comunicación han en gran parte engañado a la opinión
pública respecto de las causas de estos aumentos, enfocándose casi
exclusivamente en el aspecto de los costos de producción, climáticos y
otros que han redundado en una reducción de la oferta y que pueden haber
contribuido a alentar los aumentos de los precios. Si bien pueden haber
concurrido son de relevancia limitada a la hora de explicar la índole
impresionante y dramática de esos aumentos.
Esos aumentos en espiral que estamos contemplando con estupor son en
gran parte el resultado de manipulaciones de los mercados. Son en gran
parte atribuibles a juegos especulativos. Los precios de los granos
hacia el alza son empujados en esa dirección por operaciones
especulativas en el Chicago Board of Trade a su vez fusionado (en el
2007) con el Chicago Mercantile Exchange lo cual dio por resultado la
entidad comercial más grande del mundo en las tratativas de compraventa
de commodities lo cual incluye un amplio menú de opciones, contratos
sobre precios futuros, index funds, etc .
Las especulaciones con trigo, con arroz o con maíz pueden hacerse sin
necesidad de que la transacción “suceda en el mundo real”. Los que
participan de estos juegos no necesariamente están implicados en la
venta o entrega de los granos. Las transacciones pueden usar commodity
index funds que son apuestas o al alza o la baja de los precios. Una
“put option” es una apuesta a la suba de los precios y una “call option”
es una apuesta a la baja. Proponiéndoselo, los “traders” (los operadores
del mercado) y las grandes instituciones financieras pueden llevar los
precios para arriba en general o también en particular el de algún
grano.
La especulación genera volatitilidad en los mercados. A su turno la
inestabilidad resultante alienta y estimula las actividades
especulativas.
Se tienen ganancias normales cuando los precios suben. Pero si un
especulador está vendido “en corto” (short-selling) también pueden ganar
apostando a que los precios colapsen.
Este conjunto de aumentos especulativos recientes en los precios de los
alimentos condujeron a una ola de hambre mundial que no tiene
precedentes por su escala.
La ausencia de medidas de regulación desencadena el hambre
Estas operaciones especulativas no se proponen per se desencadenar el
hambre. Lo que desencadena el hambre es la ausencia de regulaciones en
estos mercados especulativos (de opciones, opciones sobre futuros,
fondos de inversión en commodities). En el actual contexto, un
congelamiento de la especulación en los mercados de alimentos de primera
necesidad, tomado como una imperativa decisión política, contribuiría
inmediatamente a bajar los precios de los alimentos. Nada impide hacerlo
pero nada hace prever que se esté pensando en un prudente cuidadoso
conjunto de medidas como este.
Por lo que se ve esto no es lo que está siendo propuesto por el Banco
Mundial y por el Fondo Monetario Internacional
El rol del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial
El Banco Mundial y el FMI han presentado un plan de emergencia,
teóricamente con la idea de alentar la agricultura, en respuesta a la
“crisis de los alimentos”. Pero las causas verdaderas de la situación no
son enfocadas. El presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick
describe su iniciativa como un Nuevo Trato, como un plan de acción de
largo plazo destinado a alentar la producción, que consistiría, entre
otras cosas, en duplicar los préstamos a los agricultores africanos.
"Tenemos que poner el dinero dónde hoy es urgente, en las bocas de los
hambrientos” (Robert Zoellick, World Bank presidente, citado por la BBC,
2 Mayo 2008) Pero la “medicina económica” del Fondo Monetario y del
Banco Mundial no son la solución sino en una importante medida la
“causa” del problema. Más préstamos del FMI/BM para alentar la
agricultura aumentará el endeudamiento y exacerbará más que aliviará la
pobreza.
Los préstamos del Banco Mundial son otorgados con la condición de que
los países se comporten según el manual neoliberal el cual desde
principios de 1980 condujo a un colapso de las agriculturas locales.
Los programas de estabilización y de ajuste estructural impuestos por el
FMI/BM a los países en desarrollo como condición para la renegociación
de sus deudas externas por el contrario condujeron al empobrecimiento de
centenares de millones de personas.
Lo decisivo es que las severas, ásperas realidades económicas y sociales
que están por debajo de las intervenciones del FMI son los aumentos de
precios de los alimentos, hambres, despidos masivos de trabajadores
urbanos y destrucción de programas sociales. El poder interno de compra
ha colapsado, las clínicas de salud para las mujeres y escuelas para los
chicos fueron cerradas. Hay centenares de millones de chicos que tienen
denegado el derecho a la educación primaria.
Los tratamientos de shock del FMI
Históricamente hablando los procesos de espiralización de los precios de
los alimentos en el nivel del comercio minorista, fueron desencadenados
por feroces devaluaciones de las monedas, que a menudo se convertían en
hiperinflaciones. En Perú, por ej. en agosto de 1990, por órdenes del
FMI, el precio de los combustibles se incrementó, de la noche a la
mañana, en 30 veces. El del pan 20.
“A través de todo el Tercer Mundo la situación es de desesperación
social y de desesperanza de las poblaciones empobrecidas por la
interacción de las fuerzas del mercado. Anti-SAP y levantamientos
populares son brutalmente reprimidos: Caracas, 1989. El presidente
Carlos Andres Perez después de denunciar retóricamente al FMI de
practicar “una economía totalitaria que mata no con balas pero sí con
hambre” declaró el estado de emergencia y envió unidades de infantería y
marines a los barriadas humildes en las colinas que rodean a la capital
a reprimir las manifestaciones tras que el pan aumente un 200 por
ciento. Se abrió fuego indiscriminadamente, la morgue de Caracas reportó
200 muertos, cuentas no oficiales se habla de más de mil muertos. Enero
de 1984: conflictos sociales en Túnez motivadas por el desempleo joven y
protestas por el alza en el precio de los alimentos; Nigeria, 1989, idem
por el cierre de 6 universidades; Marruecos, 1990, huelga y
levantamiento general contra las reformas del gobierno exigidas por el
FMI (Michel Chossudovsky, op cit.)
La desregulación de los mercados de granos
Desde los años 80’los mercados de granos, impulsados por las políticas
del Banco Mundial, se desregularon y los excedentes de la Unión Europea
y de Estados Unidos fueron usados sistemáticamente para destrozar el
campesinado y para desestabilizar los sistemas nacionales de
agricultura. A este respecto los préstamos del Banco Mundial requerían
el levantamiento de barreras comerciales a la importación de bienes
agriculturiles, todo lo cual con frecuencia conducía a dumping (N. del
T. se denomina así a vender en el exterior por debajo del precio al que
uno vende en el mercado del que el vendedor proviene) por parte de los
Estados Unidos y la Unión Europea con sus excedentes de granos en los
mercados locales. Esto llevaba a los agricultores locales a la quiebra.
El “libre mercado” aplicado a la agricultura, impuesto por el FMI y el
Banco Mundial destruye las producciones campesinas y socava la
“seguridad alimentaria”. Malawi y Zimbabwe eran en algún momento países
prósperos con una producción de granos excedentaria respecto del nivel
de consumo de su gente. Ruanda era virtualmente autosuficiente en
alimentos hasta 1990 cuando las políticas del FMI le hicieron abrir los
mercados a los granos subsidiados, con políticas inmorales de dumping
que llevaron a todos sus pequeños productores a la ruina. En los años
91/92 el hambre golpeó Kenia, el país más exitoso del este de Africa en
lo que respecta a producción de trigo. Pero claro, poco antes a su
gobierno lo habían puesto en la lista negra por no querer someterse a
las condiciones del Fondo. Porque la desregulación y apertura a las
importaciones de granos era una condición puesta para renovar y
reprogramar la deuda externa con sus acreedores del Club de París (Michel
Chossudovsky, The Globalization of Poverty and the New World Order,
Second Edition, Montreal 2003) El patrón que se repite todo a lo largo
de Africa, sudeste de Asia y América Latina es el de que todas las
políticas promovidas por las instituciones de Breton Woods llevan
siempre a perder la “seguridad alimentaria”. El hambre en la era de la
globalización es el resultado de una política. El hambre no es la
consecuencia de la escasez de alimentos sino al revés: los excedentes de
alimentos fueron utilizados para desestabilizar las producciones de los
países en desarrollo.
Estrechamente controlados por las transnacionales del agronegocio estos
excedentes conducían en definitiva al estancamiento tanto de la
producción como del consumo de alimentos esenciales y al empobrecimiento
de campesinos todo a lo largo y ancho del mundo. Pero además, en la era
de la globalización, los programas de ajuste estructural del FMI y del
Banco Mundial son cosas que tienen una relación directa con el fenómeno
del hambre en tanto y en cuánto que sistemáticamente socavaron todos los
renglones de actividad, tanto urbanos como rurales.
Los ingresos de los agricultores tanto en los países ricos como pobres
son estrujados por un puñado de grandes empresas globales
agroindustriales que controlan los mercados de granos, los ingresos de
los agricultores, las semillas y los alimentos procesados. Una firma
gigante como Cargill que tiene más de 140 subsidiarias alrededor del
mundo controla una parte bastante importante del comercio de granos.
Desde 1950 es el principal contratista de EU para prestar el servicio de
“ayuda alimentaria” (ley de 1954 número 480) La agricultura mundial
tiene por primera vez en su historia la capacidad técnica de satisfacer
los requerimientos de alimentos del planeta entero. A capacidad de
producir alimentos es enorme, pero los niveles de consumo de alimentos
se mantienen extraordinariamente bajos porque una enorme porción de la
población mundial vive en condiciones de pobreza y privación extremas.
Además, el proceso de "modernización" de agricultura llevó a la
expoliación de los agricultores, aumentó la falta de tierras disponibles
y la degradación ambiental. En otras palabras las mismas fuerzas que
alientan la expansión de la producción global de alimentos están también
empujando, antiéticamente, una contracción de los niveles de vida.
Semillas genéticamente modificadas
Coincidentemente con el establecimiento de la Organización Mundial de
Comercio en 1995 (sucesora del GATT, General Agreement of trade and
tariffs) otro importante cambio histórico ocurrió en la estructura de la
agricultura mundial. Con esas reglas del juego los gigantes del
agronegocio obtuvieron plena libertad para penetrar en los mercados de
semillas de los países en desarrollo. La adquisición de los derechos de
propiedad intelectual exclusivos sobre variedades de plantas también
condujo a la destrucción de la biodiversidad. Actuando por cuenta de un
puñado de conglomerados biotecnológicos les fueron dados a un montón de
productores semillas genéticamente modificadas (GMO, siglas en inglés)
inclusive muchas de esas veces disimuladas dentro de “paquetes de ayuda
alimentaria”. En Etiopia, por ejemplo, paquetes de semillas
genéticamente modificadas les fueron dados a los campesinos en el medio
de una ola de una devastadora sequía. Se plantó, se cosechó, pero al
minuto después los campesinos se encontraron con que esas semillas no se
podían volver a plantar sin pagarle regalías a Monsanto, a Arch Daniel
Midland, y tutti quanti, etc. Y a continuación también descubrieron que
las benditas semillas no se podían cosechar sino se utilizaban los
insumos tales como los herbicidas, los insecticidas y los fertilizantes
que también los producen y proveen y distribuyen los mismos de siempre:
los gigantes biotecnológicos del agronegocio. Economía campesinas
enteras fueron captadas por las redes de los grandes conglomerados del
agronegocio. Ruptura del ciclo de la Agricultura
Con la adopción de semillas genéticamente modificadas un gran cambio ha
ocurrido en la historia y la estructura de la agricultura desde que esta
nació, estimativamente unos 10 mil años atrás.
La reproducción de semillas en viveros en los pueblos y ciudades fue
discontinuada por el uso de semillas genéticamente modificadas. El ciclo
tradicional, natural, de la agricultura, que permitía a los agricultores
guardar sus semillas orgánicas y plantarlas y cosecharlas hasta que se
vuelva a cumplir el ciclo fue roto. Este patrón destructivo
–invariablemente productor de hambre- se reproduce en país tras país a
todo lo largo y ancho del mundo conduciendo a la extinción de la
economía campesina.
* Michel Chossudovsky es autor del éxito de ventas internacional “The
Globalization of Poverty”, publicado en once idiomas. Es Profesor de
Economía en la Universidad de Ottawa y director del Centro de
Investigación de la Globalización, en www.globalresearch.ca. También es
colaborador de la Enciclopedia Británica. Su libro más reciente es:
“America’s ‘War on Terrorism”, Global Research, 2005. Sus escritos han
sido traducidos a más de 20 idiomas.
También es autor del primer estudio exhaustivo sobre la restauración del
capitalismo en China, publicado hace más de veinte años. Michel
Chossudovsky: “Towards Capitalist Restoration. Chinese Socialism after
Mao,” Macmillian, Londres, 1986. Recientemente volvió de un viaje a
China. Estuvo en Shangai y Beijing en marzo de 2008.
Traducción Horacio J. Garetto.