España ocupa el octavo lugar en el ranking mundial de exportadores de
armas, según un informe de la entidad Justícia i Pau sobre las
exportaciones españolas realizadas entre 1997 y 2006.
"El año 2006 ha sido significativo porque la industria española ha sido
cuando ha facturado más en la historia y ha ocupado el octavo lugar en
el ranking mundial de exportadores de armas", destacó la vicepresidenta
de la entidad y autora del documento, Tica Font.
El documento se basa en la publicación anual del Ministerio de
Industria, Turismo y Comercio que es elaborado por la Secretaría de
Estado de Turismo y Comercio.
Además de mostrar preocupación por la continua tendencia al alza en las
exportaciones de material de defensa que refleja la publicación del
primer cuatrimestre de 2007— el Gobierno aún no ha publicado el informe
íntegro del pasado año—, Tica Font destacó una información nueva que
recoge el documento de 2006.
"El informe refleja exportaciones de material de defensa a empresas
privadas y para uso privado de Canadá, EE.UU, Bélgica y Reino Unido",
destacó Tica Font. Según la vicepresidenta de Justícia i Pau "dichas
empresas podrían ser multinacionales de defensa tipo Blackwater o
AmorGroup"
Esta nueva tendencia de España hace pensar que "nuestro país puede estar
participando en la privatización de la guerra y esto, es preocupante",
comentó la vicepresidenta. Además, "de esta manera, enviando material a
empresas privadas, el Estado está eludiendo su trabajo sucio", explicó.
Otro dato preocupante es "la actitud irresponsable del Gobierno respeto
a la legislación", destacó Font. El Código de Conducta de la UE
establece que no deben venderse armas a países sancionados, inestables
en conflicto armado, que vulneren los Derechos Humanos, que no condenen
el terrorismo o que tengan un nivel de bienestar delicado.
"¿Cómo hay que interpretar, entonces, las exportaciones a Indonesia,
Kenia, Singapur, Tailandia— países con poco respeto a los derechos
humanos— Angola, Arabia Saudita, Brasil, Ecuador, Emiratos Árabes
Unidos, Jordania, Pakistán y Turquía— países que dedican más recursos al
gasto militar que al desarrollo humano— o Colombia e Israel que se
encuentran en conflicto?, se preguntó la investigadora del Centre Delàs.
Tica Font aclaró que el comercio de armas responde más a fines de
intereses políticos que económicos ya que si "cerrásemos y acabásemos
con este comercio, no afectaría para nada a la economía española".