Mientras las instalaciones de energías renovables y sostenibles se
multiplican por el territorio andaluz, y los empresarios y
administraciones renuevan sus intentos por convencer a la población de
su buena actuación en lo que respecta al cuidado del planeta, Chaves
introduce el debate sobre la energía nuclear en nuestra comunidad.
Manuel Chaves ha reabierto el debate sobre la energía nuclear, pidiendo
que se de una alternativa a las renovables. Sin embargo, este debate no
es algo regional, ya que precisamente en diversos países del mundo, se
está activando la energía nuclear como medio de soportar el consumo
creciente de energía
Ya parecía superado el problema de las centrales nucleares, tras años de
protestas y luchas en el estado para lograr eliminar esas centrales por
su riesgo para la salud humana y medioambiental. Sin embargo, la lucha
ha sido lenta y aún continúa, tanto en las comunidades directamente
afectadas como en otras, como Andalucía, donde los efectos parecen ser
menos importantes:
En el estado español aún quedan nueve centrales en funcionamiento: Santa
María de Garoña, Ascó I-II, Trillo, José Cabrera, Almaraz I-II,
Vandellós II y Cofrentes. Por su parte, el único cementerio nuclear
acondicionado para materiales de baja y media actividad (con una vida
máxima de 300 años) existente en la península ibérica se encuentra en
Andalucía: esta situado en el término municipal de Hornachuelos, a 80
kilómetros de Córdoba en línea recta, en pleno corazón de Sierra Morena;
El Cabril, abierto en 1992, almacena 16.279 metros cúbicos de basura (el
28% de su capacidad). Tanto esas centrales nucleares, que producen el
33% de la energía del país, como El Cabril, son zonas y espacios
denunciados por los ecologistas de posibles desastres naturales y
medioambientales, como ya ocurrió en Chernobil.
Además de estos peligros, los ecologistas tachan esta energía de cara:
en Finlandia instalar un megavatio de energía nuclear ha costado algo
menos de dos millones de euros, mientras que en Andalucía, la energía
eólica cuesta la mitad para producir la misma energía. Incluso el
presidente Zapatero ha rechazado la propuesta por no estar integrada en
el programa con el que ha ganado las elecciones.
Esta actitud de Chaves debe integrarse en la coyuntura que viven los
políticos: por un lado, hacen promesas de frenar el calentamiento global
y la contaminación que causan las centrales térmicas para producir
energía; por otro lado, intentan paliar dicha contaminación por medio de
energías renovables como la eólica o la solar, que, sin embargo, no
compensa el gran aumento energético que ellos mismos propician al apoyar
grandes empresas y el derroche energético, con lo que tienen que
recurrir a nuevos medios de producir energía, como la nuclear, con poco
impacto directo y a corto plazo, pero con un riesgo enorme a largo plazo
o si ocurre un fallo en su funcionamiento.
A pesar del lavado de cara que intentan dar los políticos andaluces a la
coyuntura energética andaluza, los datos en Andalucía en cuestión de
contaminación están empeorando: entre los años 2000 y 2005, el peso de
las energías renovables ha caído un 7%. Además, Andalucía ha pasado de
representar el 13% de las emisiones de CO2 en el conjunto de España en
2001 a rozar el 20%, ya que desde 1990 a 2004 las emisiones de CO2 han
crecido un 67% en la comunidad (en esta última fecha, aportaba a la
atmósfera 61,8 millones de toneladas de gases de efecto invernadero).
Ante este retroceso en materia ambiental, el pasado 21 de mayo, la
consejera de Medio Ambiente, Cinta Castillo, asumió para Andalucía el
Objetivo 20/20/20 formulado por la UE, es decir, lograr en un plazo de
12 años en el continente, que las energías renovables alcancen el 20%
del consumo, aumentar un 20% la eficiencia energética, y bajar un 20% y
bajar un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) respecto
a los datos de 1990. Para llevar a cabo estas directrices, la consejera
apeló al desarrollo del Plan Andaluz de Acción por el Clima aprobado
hace poco menos de un año por el Consejo de Gobierno; este documento
incluye 140 medidas con el objetivo de conseguir una reducción adicional
al año de 4 millones de toneladas de CO2 para 2012.
Dentro de la inercia de las promesas en esta política medioambiental,
Castillo recordó la Estrategia Andaluza de Medio Ambiente Urbano, con la
que se comprometió duplicar la red de carriles bici, hasta llegar a los
100 kilómetros. Además, el Gobierno invitará a cada andaluz a plantar un
árbol. Sin embargo, las contradicciones saltan a la vista.