Desde 1996 no hay precedentes de destrucción generalizada de trabajo en
mayo, un mes en el que históricamente se ha creado empleo El desempleo
se ceba con los inmigrantes, un colectivo que acapara tres de cada
cuatro nuevas altas en el Servicio Público Estatal de Empleo
JORGE PASTOR
Ideal Jaén
Los especialistas acuden muchas veces a variables inverosímiles para
analizar las coyunturas económicas. Desde la longitud de las faldas a
los precios de las hamburguesas de Burger King pasando por el consumo de
barras de labios. Pero existen otros índices muchos más usuales y mucho
más relevantes que nos ayudan a conocer cómo está la situación en cada
momento. Ayer se hizo público uno de ellos: la cifra de ciudadanos
inscritos en el Servicio Público Estatal de Empleo (SPEE) -antiguo Inem-.
Sí, se trata sin lugar a dudas del indicador más fiable. Si las cosas
van bien, la demanda de mano de obra aumenta. Si 'pintan bastos', como
sucede en la actualidad, las empresas responden prescindiendo de parte
de sus trabajadores. En esas estamos. Tenemos que remontarnos muy lejos,
a 1996, para encontrar un mayo tan malo como el que acabamos de vivir.
Aunque más allá de que el saldo provisional sea más o menos positivo, lo
realmente trascendente es cómo lo ha hecho. Todos los sectores destruyen
trabajo en Jaén, una circunstancia que evidencia la profundidad de una
crisis que amenaza con prolongarse en el tiempo.
Echemos un vistazo atrás. En mayo de 2005, por ejemplo, tan sólo se
incrementaba la cifra de demandantes en la agricultura. En 2006 el
panorama era todavía más positivo. Ninguna de las actividades mostraba
datos negativos. Llegamos a 2007. En ese ejercicio tan sólo el 'campo'
volvía darnos un disgusto. Y arribamos a 2008. Batacazo. El paro sube en
todas las ramas productivas. De golpe y porrazo se han quedado en la
calle 312 personas en el agro, 185 en la industria, 261 en la
construcción, 309 en los servicios y 19 en el grupo sin empleo anterior.
El mes pasado se quedaron sin oficio ni beneficio un total de 1.175
jienenses, lo que supone un 3,42 por ciento más que en abril. Tan sólo
hay tres provincias con peores porcentajes. Los peores resultados se dan
en Almería, con un alza del 5,33 por ciento. Después aparecen Castellón,
con un 4,48 por ciento, y Santa Cruz de Tenerife, con un 3,67 por
ciento. En cuarta posición figura Jaén, con el citado 3,42 por ciento.
Sirva como referencia que el repunte en cómputo de España ha sido del
0,64 por ciento, y en Andalucía, del 1,08 por ciento. La variación
interanual sí que es 'algo más satisfactoria'. Al menos es 'algo más
satisfactoria' si nos comparamos con el resto. Ahora mismo hay 3.142
personas desocupadas más que hace un año, lo que en términos relativos
supone un 9,71 por ciento más. En España esta misma proporción es del
19,28 por ciento, mientras que en la comunidad autónoma nos vamos hasta
16,36 por ciento. La cuestión es que ahora mismo hay 35.492 desempleados
en Jaén, de los que 13.588 son mujeres y 21.904 hombres.
En el caso de Jaén, llama especialmente la atención el hecho de que la
baraja se esté rompiendo por la parte más débil. De las 1.175 nuevas
altas en el SPEE, el 73 por ciento son inmigrantes, un colectivo que
sufre en primera persona la lacra de la precariedad. El mercado
prescinde ellos porque son los más débiles, porque sus vinculaciones son
temporales. Otra de las claves que debe analizarse es el bajísimo
volumen de contrataciones en mayo, otra señal evidente de atonía. Tan
sólo se contabilizaron 20.762 altas, de las que únicamente 955 (el 4,6
por ciento) tenían carácter indefinido. El resto, o sea 19.807, estaban
marcadas con fecha de caducidad.
Reacciones
El secretario de Acción Sindical de CC OO-Jaén, Francisco Poza,
considera que ha llegando el momento de sentar las bases para lograr un
crecimiento más sólido, no invertir en lo mismo (en el 'ladrillo') ni en
los mismos (quienes han obtenido réditos fáciles). Y advierte de que la
evolución en los próximos meses se agravará si el consumo se desacelera
más de lo previsto. Por ello, CC OO plantea la adopción de medidas
urgentes, como el reforzamiento de la obra pública, la rehabilitación de
viviendas, fomentar la reinserción y apostar por un cambio de modelo que
identifique oportunidades.
UGT opina que el contexto es difícil. A pesar de ello, su secretario
general, Manuel Salazar, insiste en que la solución es la congelación de
los salarios, ya que los costes laborales fluctúan siete puntos por
debajo de los beneficios empresariales. Por ello, asegura que el futuro
pasa por fomentar empleo de calidad y poner en marcha políticas activas
que corrijan las desigualdades y favorezcan la redistribución de la
renta.
A juicio de la Confederación de Empresarios de Andalucía, es urgente y
necesario desarrollar planes de choque que incidan directamente en una
mayor efectividad del mercado de trabajo, «medidas que hoy más que nunca
deben orientarse a dotar de mayor flexibilidad a nuestro sistema de
relaciones laborales».