G.A.S.
Las "desigualdades" que presenta Andalucía respecto a la media española,
fundamentalmente en materia "económica", colocan a la comunidad andaluza
con un retraso de seis años en cuanto al proceso de mejora de la
esperanza de vida de su población, según revela el 'Primer Informe sobre
Desigualdades y Salud en Andalucía'.
En la actualidad, la esperanza de vida al nacimiento de los españoles se
sitúa en los 80,23 años, según el últimos informe del Instituto Nacional
de Estadística (INE), referido a 2005. De media, las mujeres viven 83,48
y los hombres 76,96.
Según sostiene este trabajo, aún en el año 2005 resultaba
"significativo" que el porcentaje de hogares situados por debajo del
umbral de pobreza en Andalucía "era de uno de cada tres frente a uno de
cada cinco en el conjunto nacional".
De hecho este informe, elaborado a lo largo de los dos últimos años por
varios expertos, entre ellos el catedrático de Salud Pública de la
Universidad de Alicante Carlos Álvarez-Dardet, advierte que "de seguir
con la actual tendencia" Andalucía no sólo tendrá que esperar hasta el
2014 para alcanzar la esperanza de vida que se disfruta ya en España,
sino que habrá de esperar hasta el año 2020 para situarse al nivel que
ya disfrutan comunidades como la Navarra.
De igual modo, apunta al hecho de que las desigualdades respecto a
España no sólo se circunscriben al ámbito de la longevidad, sino que
también se extienden a la calidad de vida con la que viven los
andaluces, medida mediante la 'Esperanza de Vida Libre de Discapacidad'.
Así, esta investigación revela que los indicadores de calidad de vida
arrojan que los andaluces "viven en peor estado de salud y con más
discapacidades que la media del Estado español".
En este ámbito, apunta como "especialmente preocupantes" las tasas de
prevalencia de discapacidades en la población andaluza a partir de los
65 años, "en particular en las mujeres, tanto por sus elevados valores
como por afectar a un sector de población cada vez más numeroso".
En cuanto a la distribución geográfica de la mortalidad según la zona de
la comunidad donde se resida, este estudio, editado por la Asociación
para la Defensa de la Sanidad Pública, sostiene que la mortalidad
presenta un patrón de este-oeste. Así, revela que en la Andalucía
Occidental los niveles de mortalidad son más elevados, hecho que explica
por "su mayor predominio urbano y desarrollo industrial, frente a la
parte oriental, donde predominan los municipios rurales".
Respecto a las capitales de provincia de Andalucía, el citado trabajo
sostiene que se incluyen "dentro de los municipios españoles con mayor
mortalidad", siendo Granada, Almería y Córdoba "las ciudades donde la
mortalidad atribuible a las desigualdades socioeconómicas fue mayor".
Dicha investigación también analiza el estado de salud percibido por uno
mismo en función de su perspectiva de género y su situación
socioeconómica. Al hilo de ello, sostiene que las mujeres andaluzas
expresan una peor salud percibida que los varones, aumentando estas
diferencias con la edad y alcanzando un máximo en el grupo de 45 a 54
años. Aunque la peor percepción la muestran personas de estratos
sociales menos privilegiadas, esta investigación revela que incluso las
mujeres de clases privilegiadas tienen peor salud que los hombres de
estratos menos favorecidos.
Según revela el informe, la prevalencia más alta de sedentarismo se
encuentra entre quienes consideran que no hay zonas verdes en su barrio,
siendo más sedentarios los hombres y las mujeres sin estudios que viven
en barrios sin zonas verdes.
En cuanto a la situación laboral, apunta a la existencia de un mayor
número de hombres con salud deficiente entre aquellos que están en
situación de desempleo (18,8%), seguido de aquellos que trabajan sin
contrato (14,6%).
En las mujeres, en cambio, la peor salud se da entre las que trabajan
por cuenta propia o no son asalariadas (21,9%), seguido de las que
trabajan sin contrato de trabajo (18,6%). El trabajar sin contrato está
ampliamente asociado a unas malas condiciones del propio puesto,
inseguridad por la pérdida real del trabajo y a puestos de baja
cualificación.
Finalmente, este trabajo también se detiene en el 'III Plan Andaluz de
Salud', del que dice que, aunque aparecen principios, valores y
objetivos en relación con las desigualdades en salud, "son prácticamente
inexistentes las propuestas de intervención encaminadas hacia su
control".
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