La ONU dictaminó en 2002 que "toda explotación de los recursos naturales
del Sáhara Occidental constituye una violación de la legalidad
internacional"
Lola Guerrero
La República
Según un estudio del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de
Londres, la ocupación ilegal del Sáhara Occidental le supone a Marruecos
un desembolso diario de 2 millones de dólares. Estos se emplean, sobre
todo, en pagar a las fuerzas represivas del estado marroquí en los
territorios ocupados, pero con el potencial económico existente en
éstos, les resulta rentable.
En el Sáhara Occidental se encuentra la mayor cinta transportadora de
fosfatos del mundo explotada en beneficio de Marruecos por muchas
empresas occidentales, entre ellas la española FMC FORET con la ayuda de
la naviera ERSHIP. No obstante, recientemente, dos empresas nórdicas
retiraron de sus carteras de inversión las acciones de una empresa
australiana, la Wesfarmers, que exportaba fosfato de los territorios
ocupados, debido a que es territorio no autónomo y por tanto ilegal la
acción. Incluso Estados Unidos excluyó el territorio del Sáhara
Occidental, y por consiguiente los recursos naturales saharauis, del
acuerdo de libre cambio que firmó con Marruecos en julio de 2004.Una
cuestión más problemática aún son las potenciales reservas de petróleo
que tiene esta tierra. Marruecos es el único país de África del Norte
que no posee yacimientos probados de hidrocarburos por lo que el interés
en las reservas (ya probadas) del Sáhara es aún mayor. Está concediendo
licencias de exploración a pequeñas empresas que operan en nombre de
grandes multinacionales, en tierra y alta mar. Inversores de Irlanda,
Arabia Saudí, Sudáfrica, EEUU y Suecia se esconden tras un complejo
entretejido de pequeñas compañías que actúan en nombre de grandes
multinacionales. En alta mar, la mayoría de las compañías de exploración
abandonaron sus actividades en el Sáhara Occidental hace unos años tras
la conclusión de que su base legal era cuestionable pero en mayo de
2007, la estadounidense Kosmos Energy publicó un plan para su actuación
en Bojador, con el anuncio de que iba a instalar el primer pozo de
exploración en la historia de las aguas del Sáhara Occidental en 2009.
Por su parte, el Frente Polisario, en un acto cargado de simbolismo ha
comenzado a conceder licencias de exploración en los Territorios
Liberados a nueve empresas internacionales, en su mayoría británicas,
que no poseen vínculos políticos con Marruecos, por lo que representa
poco riesgo para ellas. Los acuerdos de pesca de la Unión Europea con
Marruecos han vuelto a poner sobre la mesa la cuestión de los recursos
naturales en los territorios del Sáhara Occidental. La falta de
delimitación geográfica de las aguas y la ausencia de voluntad política
han permitido que se incluyan las playas saharauis en este acuerdo. Ello
es ilegal por varios motivos.
En primer lugar, según la Carta de las de Naciones Unidas, ningún Estado
tiene el derecho de promover o de incentivar inversiones que puedan
constituir un obstáculo para la liberación de un territorio ocupado por
la fuerza.
En segundo término, la consideración por parte de Naciones Unidas de
‘territorio no autónomo’ al Sáhara Occidental no permite la apropiación
de recursos naturales a los colonialistas, ya que éstos solo deben
reportar beneficio a los propios saharauis.
En tercer lugar, la potencia administradora del Sahara es aún España,
por lo que Marruecos no dispone de capacidad legal para firmar ningún
documento relativo a estas tierras.
En definitiva, el Sáhara Occidental no es un trozo de desierto como
quieren hacernos creer, es una tierra rica y una zona estratégica para
África; esto que bien podria ser motivo de gozo para los saharauis, se
está convirtiendo en el principal impedimento para ejercer su derecho a
la autodeterminación.
El cruce de intereses económicos dificulta mucho el proceso de
descolonización, a la vez que presiona más a la ONU para favorecer a sus
miembros más fuertes.
El reino alauita dispone de los recursos naturales que pertenecen sólo y
exclusivamente a los saharauis, haciendo caso omiso a la legalidad
internacional y sin ser juzgado por ello. Mientras tanto en el desierto
esperan.