viernes, 25 de abril de 2008

La bonanza no fue igual para todos y la crisis tampoco. Las redadas de la policía en los puntos informales de captación de mano de obra y la clandestinidad dejan a los trabajadores sin papeles en el desamparo.


D.S.P

Diagonal


Meses antes de que la crisis resultara evidente, encontrar trabajo en la construcción madrileña sin tener papeles ya era difícil, o al menos arriesgado. Desde septiembre, las plazas donde decenas de furgonetas llevaban a los tajos a miles de inmigrantes irregulares se empezaron a llenar de otras furgonetas, las de la Policía Nacional.

El dispositivo forma parte de un plan organizado por la delegación del Gobierno en Madrid a petición de CC OO. El objetivo declarado es acabar con las situaciones de “auténtica esclavitud” que se estaban dando en las subcontratas especializadas en recoger mano de obra sin papeles, en palabras de Gerardo de Gracia, responsable de Construcción de CC OO Madrid.

Según este sindicalista, las jornadas de hasta 12 horas, los sueldos un tercio inferiores y la mayor siniestralidad laboral podían afectar a unos 25.000 trabajadores inmigrantes sin papeles reclutados de madrugada en las principales plazas de entrada a Madrid: Plaza Elíptica y Méndez Álvaro en el sur, Atocha en el centro y Plaza de Castilla en el norte.

Inspecciones policiales

Valentín Cárcamo, de CGT, opina que la vía policial “no solucionará nada”. Para este sindicalista, este mercado laboral informal es la única manera que tienen muchas personas para ganarse la vida. “Y además, con la crisis, los primeros que se van a quedar en el aire son los sin papeles”, asegura. Incluso en el caso de las personas con permiso de trabajo, la crisis puede tener un efecto devastador. “Según se acaben los contratos, estas personas también podrían quedarse en el aire”, recalca, y recuerda al respecto el mensaje lanzado por Zapatero en el debate de investidura (ver cuadro).

“Los empresarios han abusado cuando el sector estaba en auge y abusan ahora con la crisis”, sentencia De Gracia, en referencia a que los primeros despidos se están centrando en aquellos con menos período cotizado o que ni siquiera tenían contrato. Y al tiempo que se destruye empleo, el que sobrevive se degrada. “Hay una gran presión en los niveles inferiores de subcontratistas para que sus empleados inmigrantes se den de alta como autónomos para seguir ejerciendo labores de peonaje”, advierte.

“Antes no pedían tantos papeles, ahora hasta los peones lo tienen difícil”, comenta un oficial soldador en paro, uno de los diez alumnos, todos extranjeros, que acuden una tarde de miércoles al curso de albañilería impartido en la sede de la Coordinadora de Inmigrantes (COIN), en Vallecas. Como él, cerca de 90.000 inmigrantes trabajaron en las obras madrileñas en los años del ‘boom’, en realidad hasta hace apenas unos meses, según CC OO.

Hoy este boliviano de 40 años, sin papeles, confía para encontrar trabajo en el boca a boca y en las redes de contactos de quienes no tienen existencia oficial en este país. Pero a pesar de que los demás sectores siguen creando empleo en la región –la industria, a duras penas, mientras los servicios no dan muestra de agotamiento–, los datos del paro muestran que de momento no es el suficiente para absorber ni a los parados de la construcción ni a las crecientes demandas de trabajo.

“Creemos que el colofón a este proceso van a ser las expulsiones y los centros de internamiento”, asegura Cárcamo. Por eso el énfasis de CGT, asegura, no es tanto la reivindicación puramente laboral, sino la misma cuestión de la ciudadanía. CC OO y UGT, por su parte, ya negocian con el Gobierno y las patronales el plan de choque que deberá contener la hemorragia del sector en todo el Estado. Estos sindicatos calculan que un adelanto de la edad de jubilación a los 60 años y la eliminación de las horas extras bastarían para mantener los actuales puestos de trabajo. Conscientes de que otras regulaciones son violadas de forma sistemática por los constructores, estas centrales piden también más inversión en vivienda protegida y en infraestructuras, en consonancia con algunas peticiones patronales.

INMIGRANTES, ECONOMÍA Y EMPLEO: UNA RELACIÓN INTERESADA

Dos de cada diez, sin contrato
Cerca de 600.000 trabajadores extranjeros no cuentan con contrato de trabajo, según un informe del Grupo de Estudios de Tendencias Sociales de la UNED. La cifra, extrapolada de una encuesta a 2.300 personas, supondría que en el Estado español dos de cada diez asalariados extranjeros trabaja sin contrato. El informe Las condiciones laborales de los trabajadores inmigrantes en España fue elaborado después del proceso de regularización masiva de 2005, por el que unas 570.000 personas consiguieron sus papeles. Desde entonces han seguido llegando migrantes en situación irregular, pero los autores del estudio consideran que los empresarios mantuvieron sin contrato a una buena parte de los ya regularizados. Así, con una economía sumergida que representa alrededor de un cuarto del PIB, y una estimación de más de un millón de sin papeles según CCOO (400.000 según el Gobierno) la situación es muy parecida a la existente antes del proceso de regularización. Pese a ello, ni en la campaña electoral ni en el discurso de investidura se ha hecho referencia a un nuevo proceso. Los contingentes y la clandestinidad seguirán siendo la vía de entrada.

La gran empresa quiere más

La Fundación Empresa y Sociedad, en cuyo patronato se encuentran representantes de multinacionales como BBVA, Ford, Inditex, Repsol y Telefónica, estima en un reciente informe que la expansión económica y el parón demográfico por la baja natalidad harán necesaria la incorporación de al menos dos millones de trabajadores extranjeros hasta 2020, unos 150.000 al año. Los autores, conscientes del parón coyuntural de la construcción, fijan con claridad el destino preferente de esta mano de obra: la hostelería, el servicio doméstico, el comercio o la atención a las personas dependientes. De hecho, en caso de que no hubiera una desaceleración económica severa, el estudio eleva la cifra de mano de obra requerida hasta los nueve millones de personas. A la presentación del informe asistieron representantes del ala más reformista o pragmática de la derecha política y económica española, como el ex ministro de Trabajo del PP, Manuel Pimentel, o el ex rector de la Universidad Complutense, Rafael Puyol.

Tags: Foro Social de Jaén

Publicado por Desconocido @ 18:20  | Estatal
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