Según Francisco Morenas Fernández, Inspector Jefe del Cuerpo Nacional de
Policía, se calcula que "en España ejercen la prostitución unas 350.000
mujeres, de las que el 70% son extranjeras en situación irregular,
especialmente de Rumania, Nigeria, Colombia, Brasil, Rusia y Ucrania".
Las rutas utilizadas por las redes de trata de mujeres hacia España
siguen cursos paralelos a los de las corrientes de inmigración
irregular.
Los mayores flujos proceden de América del Sur, por una evidente
afinidad cultural y lingüística.
Les siguen las corrientes desde África y desde los países de Europa del
este, por razones de proximidad geográfica.
Además, España es utilizada como país de tránsito hacia otras naciones
de la Unión Europea, Estados Unidos o Canadá, según explica el comisario
del Cuerpo Nacional de Policía Carlos Botrán Prieto en su artículo
"Explotación de la inmigración irregular", publicado en la revista
Ciencia Policial.
La trata de mujeres suele estar asociada a otras especialidades
delictivas, como el tráfico de armas, el narcotráfico o la falsificación
de documentos.
De hecho, las rutas de traslado y la red de intermediarios tienen con
frecuencia vínculos comunes.
Según el inspector Morenas Fernández, algunas organizaciones criminales
que con anterioridad se dedicaban al tráfico de drogas o al contrabando
de tabaco ahora se dedican al tráfico de personas, ya que esta actividad
les resulta "más rentable desde el punto de vista económico y menos
peligrosa desde el punto de vista de la sanción penal".
La mayoría de las víctimas de trata que entran en España lo hace de
manera legal, con visados de turista o con contratos de trabajo que
luego resultan ser falsos.
Una vez en territorio español, las mujeres se quedan de manera
irregular, forzadas a ejercer la prostitución.
Según la abogada Beatriz García, de la organización de ayuda a la mujer
prostituida Vagalume, de Santiago de Compostela, son las organizaciones
de trata de personas quienes gestionan en la nación de origen los
papeles necesarios para entrar en España.
Uno de los problemas a los que se enfrenta la lucha contra la trata de
personas es que en la mayoría de los países de origen es relativamente
fácil para las redes obtener documentos falsificados, desde partidas de
nacimiento y pasaportes, hasta historiales bancarios y policiales, según
constató BBC Mundo con varios especialistas y víctimas.
"En una semana me hicieron un pasaporte falso", le dijo a BBC Mundo una
joven que se hace llamar Yumela y que era menor de edad cuando fue
trasladada bajo engaño desde Rumania hasta España.
Pese a esto, Beatriz García sostiene que el hecho de que se pida un
visado dificulta la trata, porque el proceso de gestión exige más tiempo
y dinero.
Desde que España exige visados de turismo a los ciudadanos colombianos y
dominicanos hay menos mujeres de estas nacionalidades en los ambientes
de prostitución, señala la abogada Beatriz García.
Por el contrario, puntualiza, "en Galicia (en el noroeste de España) hay
una afluencia masiva de mujeres brasileñas, porque a ellas no se les
exige visado".
A finales de los años 90 llegó a la Península Ibérica un gran
contingente de mujeres latinoamericanas.
Sin embargo, según le dijo a BBC Mundo María José Barahona, especialista
en prostitución en España, los datos del 2006 revelan que el número
relativo de prostitución latina en el país ha disminuido en los últimos
años, "fundamentalmente porque ha aumentado la cantidad de mujeres que
llegan desde Europa del este", un flujo alimentado por la expansión de
la Unión Europea.
Este dato fue confirmado por Rocío Nieto, de la organización madrileña
APRAMP, que lleva dos décadas trabajando para frenar la prostitución.
"Ahora mismo prioritariamente tenemos a mujeres de Europa del este, que
son también las que denuncian más", le explicó a BBC Mundo.
"La mayoria de las mujeres latinoamericanas no vienen tan sumamente
vigiladas, ni controladas, ni en redes tan violentas como las mujeres de
Europa del este", explicó.
En efecto, según el inspector de la policía Francisco Morenas Fernández,
las redes de los países del este se caracterizan "por la excesiva
violencia y crueldad, siendo las redes rumanas las más importantes".