A las acusaciones de Venezuela y Argentina, se unieron ayer las de de Cuba y Nicaragua
Tortuga
Como ciudadan@s del Estado Español nos sentimos abochornados por la actuación de Zapatero y el Rey en la Cumbre Iberoamericana defendiendo con uñas y dientes no sólo a las depredadoras multinacionales españolas sino también a la siniestra figura de José María Aznar. Lo sustancial no es si las cosas se dicen con mucha o con poca educación, sino si son o no verdad. Y a nosotr@s nos parece que lo que gobiernos de media América Latina están diciendo en contra de las multinacionales españolas mucha verdad tiene. Y poco más hay que comentar sobre el tipo de persona que es José María Aznar que no sepamos ya, así como sobre el papel que su gobierno jugó en el golpe de estado perpetrado contra el presidente electo de Venezuela. Al final va a quedar la cosa en que las multinacionales pueden expoliar y el gobierno español puede reconocer gobiernos golpistas y ello no es censurable siempre que se haga con buenas maneras y “con una sonrisa”, mientras que hacer críticas y poner el dedo en la llaga sí supone reconvención por “faltar a las formas”. Hay que joderse... Comentario aparte merece la apestosa campaña de publicidad que le están haciendo en los medios de comunicación públicos al Rey Juan Carlos, que sale casi todos los días en los informativos de TVE y en el diario El País como incansable trabajador al servicio de los más altos intereses del estado. Cabe interpretar este desparrame mediático de la figura del rey como un medio para hacer frente a las pujantes campañas contra la monarquía, que suelen denunciar otras dedicaciones del rey menos abnegadas. Un rey Juan Carlos, que, por cierto, pocas lecciones de educación, respeto y buenas maneras puede dar después de tratar al presidente de Venezuela con un despectivo tuteo en público.
España y América Latina: el colonialismo que nunca murió
Editorial de Tortuga sobre la cumbre
Tras los reproches de hasta cuatro países de Latinoamérica a la actividad depredadora de las transnacionales de matriz española en el continente expresados en la última Cumbre Iberoamericana, la respuesta española ha sido “mirar a otro lado”.
Curiosa la reacción pública del Partido Popular que ha vuelto a aprovechar para darle leña a Zapatero. A pesar de que éste ha luchado a brazo partido para que José María Aznar sea “respetado”, el partido opositor no le paga el favor, y, al contrario, le acusa de improvisación en la preparación de la cumbre. Es decir, de no tener amañadas previamente las intervenciones de los mandatarios para que no se escuche la menor crítica al modus operandi del capital español. En el colmo de la ingratitud los portavoces del PP critican a Zapatero por no haber sido capaz de defender la honorabilidad de Aznar y de las multinacionales españolas, y, como contrapartida, encumbran la breve y maleducada intervención del Rey, del cual dicen que “ha estado a la altura”, “ha dado la respuesta contundente y precisa que se requería” etc etc.
En definitiva, a pesar de la estúpida pugna entre ellos, los dos partidos hegemónicos del Estado Español cierran prietas las filas ante los “ataques a España”. Es decir, no se recoge la menor autocrítica hacia el capitalismo salvaje practicado por las Repsol, Unión Fenosa, BBVA etc en América Latina. Estas empresas vienen siendo acusadas una y otra vez de graves daños medioambientales y de estar detrás de violaciones de derechos humanos, de desplazamientos forzosos de poblaciones autóctonas y de diferentes crímenes de lesa humanidad. Pero aquí en España partidos políticos y medios de comunicación aúnan sus voces para que no se analicen estas denuncias (que proceden nada menos que de sendos presidentes de naciones que los han elegido en las urnas) y sean leídas por la opinión pública exclusivamente como “ataques a España”. No hay más que darse una vuelta por la web de los grandes medios españoles para ver el sesgo de la información y la avalancha de posts de los lectores poniendo a caldo a Chávez y reclamando energía en la defensa de España.
Desde esta pequeña página antimilitarista queremos recordar a esa opinión pública enfurecida que los países del primer mundo tienen un nivel de vida superior como consecuencia de llevar siglos aprovechándose de unas relaciones económicas injustas. Relaciones económicas en las que las reglas las han puesto precisamente esos países del primer mundo. Relaciones económicas que despojan de riqueza a los países del Sur y la concentran en el Norte. Relaciones antiguas pero que se siguen dando, y que se mantienen debido a la superioridad militar y tecnológica de los países del Norte. Esta situación es la que se produce cuando las multinacionales españolas van a países de América Latina, y de eso precisamente estaban hablando los presidentes de Argentina y Venezuela (luego apoyados por los de Nicaragua y Cuba). No de ataques a la patria española, sino de injusticias cometidas en América.
Dice el refrán que cuando el sabio apunta a la luna, el necio mira el dedo. Y eso es lo que ocurre con una buena parte de la opinión pública española. En su ceguera provocada por la demagogia patriotera que emplea el poder mira el dedo del honor patrio mancillado en lugar de mirar la luna de la injusticia y la pobreza en las naciones de Latinoamérica.
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