Ecologistes en Acció del País Valenciá quiere mostrar su pesar por los daños causados por las recientes inundaciones en todo el País Valenciano y especialmente en las comarcas alicantinas de las Marinas.
Por otra parte, quiere aclarar algunos aspectos sobre la responsabilidad del devastador efecto de la lluvia y denunciar contundentemente la actitud general de los responsables públicos, como las declaraciones realizadas por el Conseller García Antón o el Sr. José Joaquín Ripoll , en las cuales cargaba de responsabilidad a la vegetación de los cauces y libraba de toda culpa al desmesurado crecimiento urbanístico.
En primer lugar, estamos ante un episodio de lluvias excepcional, difícilmente controlable por medios humanos. Pero queremos apuntar, que estos episodios de lluvia forman parte del carácter típico del clima mediterráneo y especialmente de las particulares características de la zona afectada, donde estos volúmenes de lluvias se pueden considerar normales dentro de períodos cíclicos. Las lluvias intensas en el periodo otoñal se deben considerar normales.
Ecologistes en Acción considera totalmente erróneo, delimitar la culpa de esta riada en la supuesta “suciedad” de los ríos, refiriéndose a la vegetación. El colapso del puente sobre el río Girona no se ha debido a su colmatación por el acúmulo de restos vegetales, si no por un desgaste de la cimentación del puente. Precisamente, el tipo de clima que tenemos, ha hecho que la vegetación de nuestros ríos (carrizales y tarayales, por ejemplo) esté adaptada a este tipo de episodios y actúe, precisamente de freno de las riadas. Al igual, que otros ecosistemas, como el Marjal de Pego, que actúa como una gigantesca esponja, la vegetación de ramblas y ríos ayuda a retener el suelo y frenar el descenso de la escorrentía en los momentos de máxima precipitación. Nos atrevemos a asegurar que sin estos elementos naturales las consecuencias serían mucho más dramáticas, y por otra parte hay que recordar que es el hábitat de muchas especies protegidas, como aves insectívoras.
Además el encauzamiento de las ramblas puede tener otro tipo de efecto sobre el litoral, favoreciendo su erosión, como se puede comprobar en las obras realizadas sobre el barranco de Juncaret/Orgergia, que tras cada lluvia se destruye la playa de la Albufereta debido a la velocidad de llegadas de las aguas. Otras actuaciones llevadas a cabo en los años 80 como la construcción de diques en las cabeceras de las ramblas han retenidos los sedimento que forman nuestras playas, potenciando la regresión de las playas.
En cambio, creemos que la pérdida de tierras y vegetación natural en las cuencas de estos ríos si que supone una razón por la que estas lluvias tengan efectos más graves, al perderse capacidad de retención de las aguas. Esta pérdida de vegetación natural y de tierras agrícolas se debe a la brutal transformación que está sufriendo el País Valenciano, y sobre todo sus zonas costeras. El aumento de las zonas urbanizadas, debido a la falta de una ordenación del territorio sostenible, ha hecho que la capacidad de retención de las lluvias se haya reducido drásticamente, impermeabilizándose miles de hectáreas bajo asfalto y ladrillos. Por lo tanto, sin unas políticas de restauración hidrológico-forestal adecuadas y con un desarrollo urbanístico brutal con las infraestructuras que lleva asociadas, no se pueden minimizar los impactos de estas lluvias, que sin duda volverán a repetirse.
Urbanización del Río Algar
Proyecto de urbanización de la desembocadura del río Algar en Altea
Por lo tanto, Ecologistas en Acción del País Valenciano quiere denunciar públicamente la actitud, irresponsable, lamentable, e impresentable, de los representantes de las administraciones públicas autonómicas y centrales competentes y por tanto responsables (Confederaciones hidrográficas, Conselleria de Territori, etc), que no abordan la gestión territorial de una forma global y con un criterio de sostenibilidad, “pasándose la pelota” unos a otros. Sólo pondremos un ejemplo de la nefasta planificación urbanística, el proyecto de urbanización de la desembocadura del río Algar en Altea.
¿Qué esperan que ocurran cuando llueva con esta intensidad en esas futuras urbanizaciones? Se hace precisa una política seria de reforestación y recuperación de la vegetación de las cuencas hidrográficas, mantener los terrenos agrícolas ribereños y conservar una vegetación natural en los ríos y ramblas, que en algunos casos puede contemplar la retirada de restos vegetales acumulados pero nunca arrasar con la vegetación natural.
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