UN NUEVO REGLAMENTO COMUNITARIO LIMITARÁ LA PUBLICIDAD DE CIERTOS ALIMENTOS
La enésima estrella de moda en los supermercados tiene que demostrar lo que vale. Los alimentos funcionales (como esos yogures y bebidas que dicen aportar todo tipo de beneficios a la salud) tienen que someterse a una nueva y más estricta regulación. Desde el pasado 1 de julio, las etiquetas y anuncios publicitarios sólo podrán sacar pecho de los beneficios que estén probados científicamente. Los consumidores aplauden la iniciativa, pero advierten de que no van a pasar ni una.
Foto: José Puyol.
Vienen de Japón, donde el concepto ‘mejorar la calidad de vida’ dejó de ser moderno allá por los ‘80. A España llegaron hace cerca de una década y empiezan a resultar ‘imprescindibles’. Según un estudio de la consultora Investiga, casi el 70% de los españoles los consume, sobre todo las familias con hijos. Y la publicidad tiene mucho que ver: más del 90% admite haber visto anuncios sobre estos productos. Esta publicidad, según el portavoz de la organización de Consumidores y Usuarios (OCU), Enrique García, ha abusado de engaños y confusiones. Tania Menéndez, personal investigador de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad, recuerda “que los anuncios son una herramienta de persuasión muy potente, especialmente los televisivos”.
Con isoflavonas y lactobacillus
Menéndez señala que los anuncios que explicaban de manera racional los interiores de un producto alimenticio han dado paso a anuncios que apelan a lo ‘novedoso’ para el bienestar y, en ocasiones, asocian salud y belleza, algo, subraya, que resulta “preocupante”. Otra constante es la inclusión de términos que aportan cierta confusión al mensaje, del tipo isoflavonas, lactobacillus, etc.
Como muestra, un yogur. El último estudio sobre la cuestión de la OCU ponía en jaque la publicidad de algunos de estos productos, entre ellos, los del pionero y actual rey del sector: el Actimel de Danone. La OCU admite, como leche fermentada que es, sus bondades altamente nutritivas, su fácil digestión y su inestimable colaboración al tracto intestinal en caso de diarreas o estreñimiento. Pero, como señalan desde la organización, sus anuncios decían mucho más. El análisis se hace eco de las decisiones de la agencia francesa de seguridad alimentaria, que califica sus efectos como “bastante limitados”, en tanto que desaparecen si se deja de consumir, y apunta que las dosis recomendadas son entre dos y cinco veces superiores a las de un bote de 100 mililitros. La institución gala consideró “no probados científicamente” nueve eslóganes publicitarios de la marca. Entre ellos, algunos tan populares como “ayuda a proteger tu organismo” o “ayuda a tu cuerpo frente a las agresiones externas cotidianas”. Los expertos, según la OCU, sólo admitieron una explicación de sus beneficios: “participa en el fortalecimiento de las defensas de tu organismo”, en sustitución del archifamoso “ayuda a reforzar tus defensas”.
Límites rigurosos
Alegaciones nutricionales como las de Actimel son el caballo de batalla del Reglamento comunitario 1924/2006, vigente en el Estado español desde el pasado 1 de julio. La norma exige a las empresas que demuestren lo que prometen científicamente. Pero no como hasta ahora. El portavoz de la OCU señala que se acabaron los “montajes científicos ad hoc”, ya que las pruebas deberán seguir procedimientos científicos “internacionalmente aceptados”. Las alegaciones sobre el contenido nutricional de los productos deberán ajustarse a algunos de los supuestos tasados en una lista que ha aprobado la Comisión Europea.
Próximamente habrá también una lista cerrada para aquellas explicaciones que se refieran a la salud. Estas alegaciones y aquellas que sostengan que su producto reduce el riesgo a padecer una enfermedad o estén dirigidas a niños precisarán la aprobación, caso por caso, de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria. Los límites contentan a la OCU, aunque García opina que llegan un poco tarde y advierte que, a partir de ahora, van a mirar con lupa su cumplimiento.
La amenaza de una retirada del mercado está empezando a poner las pilas al sector alimentario. Desde Unilever Bestfoods España, se alecciona sobre los cambios en una presentación sobre los productos de la marca Flora, disponible en la web de la Generalitat de Catalunya. El documento explica, por ejemplo, que el cartón de leche Flora folic B deberá añadir el número de “dosis que cabe razonablemente esperar que se consuma para proporcionar una cantidad significativa de nutriente”, y se atiene a la nueva ley, pues sólo permite hacer declaraciones sobre salud si se incide en que los alimentos funcionales son complemento de una vida sana (“Flora te recomienda seguir una alimentación equilibrada en el marco de un estilo de vida saludable”). Para Menéndez lo importante es “educar al consumidor para después informarle de un modo honesto, algo complicado, dados los objetivos de beneficio económico que rigen y regirán la publicidad”.
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