Antonio Palomar, médico y miembro del colectivo Sumendi
Dormir bien es ganar tiempo y vitalidad. Dormir poco se ha relacionado con un mayor riesgo de depresión, fracaso escolar, obesidad, diabetes, disminución de las defensas, etc. Como nos pasamos casi un tercio de nuestra vida en un estado aparentemente pasivo, lo lógico es pensar que alguna función importante deberá tener el sueño para que sea tan universal en casi todas las especies de animales y tan largo en los humanos. ¿Para qué dormimos? La investigación científica está en pleno apogeo y aún desconocemos todas las claves. Sin embargo, ya vamos teniendo algunas teorías bien sólidas, como la que sostiene que dormir bien es fundamental para consolidar los procesos de aprendizaje y memoria.
¿Pero cuántas horas necesitamos dormir? Pues depende de muchos factores. El más importante de todos es la edad, y otro factor decisivo parece ser la genética de cada cual. Los recién nacidos duermen entre 16 y 20 horas, la chavalería puede dormir entre 10 y 12 horas, los adultos entre 5 y 9 horas (aunque el grueso, un 90%, oscila entre 7 y 8 horas), y a partir de los 60 años sólo se duerme entre 6 y 6,5 horas de promedio. Así que lo de dormir 8 horas por lo menos es más bien un mito, al menos si lo cogemos al pie de la letra. De hecho se ha visto que la mortalidad aumenta en las personas que duermen más de 8 horas o menos de 4. Según algunos estudios, la mayor longevidad se da entre las personas que duermen entre 6 y 7 horas y media, aunque desconocemos los motivos, que podrían ser muy diversos.
Sin embargo, el auténtico problema actual es que tendemos a dormir cada vez menos. Algunos cálculos dicen que hemos perdido una hora y media de sueño en el último siglo. Aparte de la iluminación creciente en ciudades y hogares, hoy en día no cesan las tentaciones de los espectáculos y entretenimientos nocturnos. Nos enganchamos con facilidad a actividades de ocio y evasión, como la tele, el cine, internet o los vídeojuegos, las cuales cubren nuestros intereses o curiosidades, no requieren un gran esfuerzo o son interactivas. De acuerdo con estudios realizados en Europa, los habitantes del Estado español estamos cortos de sueño. Tendemos a dormir como promedio unos 40 minutos menos que el resto de los europeos. Y el sueño que se pierde ya no se recupera, no se puede acumular sueño y luego resarcirse el fin de semana con un atracón.
Es una muy mala práctica. Hay gente que lo compensa con una pequeña siesta y otros muchos que no lo hacen, con lo que podrían estar acumulando un desgaste físico de consecuencias imprevisibles.
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