En el marco de lo Día Mundial de los Refugiados, celebrado el pasado miércoles 20 de junio, en todos los continentes, organizaciones internacionales como Amnistía Internacional, Servicio Jesuita a Refugiados y ACNUR (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados) pidieron a todos los gobiernos que cumplan con su obligación internacional de respetar y proteger los derechos de las personas refugiadas y solicitantes de asilo.
Según la ACNUR, el número de refugiados en el mundo aumentó este año por primera vez desde 2002. Hubo un incremento del 14% el año pasado, alcanzando cerca de 10 millones de personas que debieron huir de su propio país no por elección propia, pero por temor de ser perseguidos por pertenecer a cierto grupo étnico, o profesar cierto credo, o por tener determinada opinión política o simplemente por hacer parte de cierto grupo social.
Los refugiados, muchas veces, no son sólo los que dejan sus países cruzando fronteras internacionales, hay los refugiados en sus propios países, que se suman 24,5 millones en el mundo. Son los desplazados internos que también se han visto obligados a salir de su territorio, cuyo sufrimiento es muy parecido ya que también debieron abandonar su lugar de origen, pero no cruzaron una frontera y siguen estando fundamentalmente bajo la protección del Estado.
En Colombia, que posee cerca de 60 mil de los 10 millones de refugiados, entre 2004 y 2006 hubo 41 mil desplazamientos. Sólo una persona fue condenada por esa violación a los derechos de los pobladores. La mayoría de los refugiados son campesinos, indígenas, afros, líderes políticos, sindicalistas que se van especialmente a Canadá, Costa Rica, Ecuador y Estados Unidos en busca de una nueva vida.
"Son muchos más los colombianos que han pedido asilo en algún lugar del mundo y gran parte de ellos pasan años esperando respuesta a su solicitud. Y son muchísimos más todavía los que ni siquiera han solicitado protección internacional pero podrían necesitarla. Casi todos estos colombianos han salido del país huyendo del conflicto armado interno, exactamente igual que los 2 millones de desplazados internos que el Gobierno ha registrado en la última década, y que las ONG calculan que podrían ser hasta cerca de 4 millones en los últimos 20 años. Unos y otros son las víctimas olvidadas del conflicto", dijo ACNUR.
Para la Amnistía Internacional, en muchas partes del mundo hay gobiernos que retratan a estas personas como una amenaza para la sociedad en la que piden protección. Esos temores son utilizados y alimentados por los mismos gobiernos que se han comprometido legalmente a proteger a los refugiados de la persecución de la que han escapado. Por motivos políticos y de seguridad respecto al control de fronteras, los procedimientos de asilo se han convertido en herramientas de exclusión, más que de protección.
Los colombianos refugiados en Ecuador son afectados por las políticas migratorias aplicadas en los últimos dos años por el Estado ecuatoriano, con el fin de contener la creciente inmigración colombiana. Están inclusive solicitando el pasado judicial (certificado de antecedentes penales) como requisito imprescindible para ingresar al país y para tramitar la solicitud de cualquier tipo de visa de larga permanencia. En Europa, las políticas migratorias ya hicieron, desde 1993, al menos ocho mil víctimas entre refugiados e inmigrantes. Los controles fronterizos inhumanos fuerzan a unas personas desesperadas a asumir aún mayores riesgos para huir de la extrema pobreza, de la persecución y de la guerra.
"Los gobiernos están invirtiendo millones para mantener fuera de sus fronteras a los inmigrantes. Algunos de ellos, como el gobierno de la India, el de Estados Unidos o el de España están construyendo barreras físicas para impedir la entrada de inmigrantes. Pero no se ha hecho nada para que los refugiados no tengan que recurrir a traficantes sin escrúpulos y a contrabandistas. Por desgracia, las consecuencias suelen ser trágicas" dijo el director del Servicio Jesuita de Refugiados Internacional, Lluís Magriñà.
Los colombianos que viven en Ecuador no tienen acceso, o sufren restricciones, en los servicios sociales básicos. Por eso, lo Servicio Jesuita considera "imprescindible incorporar la problemática del refugio a una agenda estructural de País. Esto significa que el Estado Ecuatoriano debe asumir responsabilidades concretas y reforzar el marco jurídico vigente con mecanismos prácticos que permitan el ejercicio efectivo de los derechos de la Población Colombiana en Situación de Refugio según se establecen en las leyes nacionales y a través de los convenios y tratados internacionales de los cuales el Estado Ecuatoriano es signatario".
En el pronunciamiento para el Día Mundial de los Refugiados, el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, recordó que los refugiados no dejan sus hogares y pueblos por gusto: "Se ven forzados a ello por los conflictos o la persecución. En muchos casos, huyen parar salvar sus vidas, intentado encontrar seguridad, protección y algún modo de cubrir sus necesidades más básicas. Para decenas de millones de personas, el exilio implica una situación de incontestable dureza. Más que una oportunidad para conseguir educación o empleo, abandonar su hogar ha supuesto una experiencia traumática de incertidumbre, de privación e intolerancia". Él pidió también solidaridad internacional para dar respuesta a las necesidades humanitarias urgentes de los refugiados y de otras personas forzadas a desplazarse.
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