Un 1 de mayo nunca fue tan triste. Tradicionalmente, los sindicatos se manifestaban contra el desempleo y para pedir mejores condiciones laborales. Sin embargo, ahora también lo harán para pedir que dejen de morir personas mientras se ganan el pan con el que se alimenta su familia. Ocho personas ya están en el cementerio porque sufrieron un percance en su jornada laboral
El procedimiento siempre es el mismo. Si tenía un hilo de vida viajó a toda velocidad en una ambulancia del 061 hasta el hospital. Si no, hubo que esperar al juez para que procediera al levantamiento oficial del cadáver. Después, se le quita el mono de “currar” para llegar al velatorio, que es el previo de un sentido funeral antes de quedarse, para siempre, en el cementerio. Allí ya no entienden de salario, de horas extraordinarias o de vacaciones.
Nunca se había llegado al 1 de mayo con tantos trabajadores muertos en accidentes de trabajo. Van ocho y sólo han pasado cuatro meses de 2007. La construcción dejó dos víctimas mortales. Un yesista linarense murió en Mancha Real después de una caída. Lo mismo le pasó a un encofrador en la capital. Sin embargo, la agricultura es la que peor saldo deja este año. El campo ha perdido a seis de los “olivareros altivos”, que bautizó Miguel Hernández. Cinco murieron aplastados por su propio tractor. Dos perdieron la vida en Porcuna, uno en Alcaudete, otro en Campillo del Río y otro más en Escañuela. Cierra esta lista negra un agricultor que cayó a una hoguera en Baños de la Encina. Las cifras oficiales seguro que señalan que son menos. Se debe a que hay matices que los sacan de la estadística, como que alguno de los trabajadores muertos era propietario del olivar y estaba dado de alta en otro sector laboral. Esto sucederá con el último fallecido en Porcuna.
La secretaria de Salud Laboral de CC OO, Isabel Delgado, ha dirigido un minucioso estudio, que ha elaborado este sindicato, sobre la siniestralidad laboral en Jaén durante 2006. Hubo ocho muertos en doce meses. Son los mismos que van en cuatro meses de 2007. Sin embargo, explica que el informe recoge doce porque es la cifra oficial que da el Centro de Prevención de Riesgos Laborales de la Junta de Andalucía. Pero, hubo nueve. Se debe a que el obrero que murió en Seur, también linarense, aún no está incluido. La respuesta oficial es: “El caso aún está en investigación y no se incluye en la estadística”. Entrará cuando se cierre.
El informe de Comisiones Obreras tiene muchas cifras. Sus ejes son: que la siniestralidad está ligada a los jóvenes, que hay más accidentes en los contratos temporales y que los siniestros, en vez de bajar, suben. Hay números que sustentan estas afirmaciones, como que hubo 237 percances más en 2006, en relación a 2005, o que el 73,66 por ciento de los siniestros los sufrieron personas con un contrato que tenía fecha de despido. Además, la mitad de los de tipo leve, grave o mortal los padecieron menores de 34 años.
Además, hubo 193 siniestros que padecieron personas que ni siquiera tienen edad para votar. Eran menores de 18 años. En total se padecieron 9.599 accidentes.
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