Peones de la construcción son los más perjudicados por el no cumplimiento de los horarios, y esta cuestión ¿como estará en Santisteban?. Los de los servicios, los que menos. Los empleados fijos tienen 'más facilidad' para cobrar o descansar ese tiempo de más, mientras que los temporales lo tienen más complicado.
Dicen las estadísticas sobre longevidad que los jienenses alargan su existencia hasta las ocho décadas, una de las esperanzas de vida más elevadas del mundo. Esta perennidad sería maravillosa si no fuera porque de esos ochenta años de vivencias, ilusiones y desilusiones, nos pasamos 23 trabajando. Quizá por ello haya tantos que confunden aquello de 'trabajar para vivir' con 'vivir para trabajar'. Y este debate surge a colación de los resultados del último Boletín de Estadísticas Laborales (BEL) del Ministerio de Trabajo, que revela que las 227.400 personas ocupadas en la provincia a finales de 2006 echaron una media de 6 horas extras a lo largo de todo el ejercicio.
Así, a bote pronto, puede parecer poco, pero esta cifra es una eternidad si tenemos en cuenta un matiz importante: se trata de un promedio. Es decir hay quien cumple estrictamente con lo que pone en su contrato y se marcha a casa para estar con su familia o disfrutar de sus aficiones, y también hay quien sabe cuando entra pero no cuando sale. Pues bien, según el BEL estos últimos sumaron el año pasado 93 horas de más, lo que equivale a tres días naturales completos o nueve jornadas laborales también completas. Y eso ya sí son palabras mayores. Este desfase se distribuye en 23,3 horas en el primer trimestre; 23,5 en el segundo; 23,3 en el tercero; y 23,4 en el cuarto.
Problema generalizado
Este mal parece connatural a la condición de empleado, aunque es cierto que en unos ramos se hace más patente que en otros. El BEL analiza la situación en la industria, en los servicios y en la construcción. En el primer caso, sus 37.100 asalariados habrían prorrogado su tiempo anual en el tajo una media de 12 horas, aunque en la práctica los que se marchan más tarde llegan a acumular 94,6 horas más que lo estipulado. En el segundo, mucho más encorsetado por los horarios de atención al público, los números son algo más comedidos. Cuatro horas de cociente y 91 para los que sí que dan de mano un 'ratito' después que el resto de los compañeros. Y en el tercero, en el del 'ladrillo', las matemáticas hablan de 3,7 horas per cápita, aunque los que realmente prolongan sumarían hasta 97 horas de 'propina'.
Hoy, 1 de mayo, se celebra el Día Internacional de los Trabajadores. Y precisamente el lema de la manifestación convocada en la capital por los sindicatos UGT y CC OO reza 'Por la igualdad. Empleo de calidad'. ¿Qué es empleo de calidad? Desde luego no aquel en el que se abusa sistemáticamente de la buena voluntad de los que forman esa cosa ambigua y despersonalizada llamada 'mano de obra'. El secretario de Acción Sindical de CC OO-Jaén, Francisco Poza, comenta que en este problema hay que diferenciar entre dos colectivos, el de los fijos y el de los temporales. «En el primer caso -comenta- las consecuencias se minimizan por la existencia de pactos que obligan a pagar todo lo que se dilate el jornal o a compensar con descansos». «Para los segundos el panorama es distinto, ya que o perciben lo que les corresponda sobre la marcha o posiblemente no verán ni un solo euro», comenta. Y agrega «que en este asunto lo complicado es compatibilizar la flexibilidad que demandan los empresarios para afrontar las necesidades productivas de cada momento con el rigor exigido en el cumplimiento de los convenios».
Francisco Poza opina que hay actividades, como pueden ser todas las relacionadas con el sector secundario y el terciario, en las que se puede elaborar una programación bastante precisa, ya que se sabe perfectamente cuándo se van a registrar esos 'dientes de sierra' y será necesaria la máxima implicación del personal. «En las fábricas, por ejemplo, los ciclos se repiten año tras año, y la mejor prueba de ello es lo que está sucediendo en estos instantes con Santa Motor y su parque de proveedores, que ha acordado que en mayo se cojan 15 de días de vacaciones y en agosto los otros 15 porque se están efectuando una serie de cambios tecnológicos», dice Poza. A su juicio, esta misma regla de tres se podría aplicar en los establecimientos comerciales, que experimentan un incremento de la demanda coincidiendo con la navidad, los inicios de temporada y los períodos de rebajas, o en el turismo y la hostelería, donde también se pueden acotar perfectamente unas fechas de mayor ajetreo (Semana Santa y verano, fundamentalmente)
Tags: Foro Social de Jaén