Isabel Morillo / Sevilla
Diario Jaén
La globalización no perdona. Aunque Andalucía no es de las comunidades más perjudicadas, perdió 4.065 empleos de 2002 a 2007, según el Observatorio Europeo de la Reestructuración. El cerrojazo de Delphi enciende las alarmas. Dejaría de golpe en la calle a tanta gente como en esos
cinco años.
Deslocalización, reestructuración interna, relocalización de centros de trabajo, fusiones, adquisiciones... Son efectos inherentes a una economía globalizada y no existen recetas definitivas que eviten que las empresas se muevan buscando rentabilizar al máximo sus inversiones. Mano de obra más barata, legislaciones sociolaborales menos exigentes, mayores beneficios fiscales, empujan a las empresas a fugarse a países del Este y el Magreb, principalmente.
El cierre de la factoría Delphi en Puerto Real (Cádiz) amenaza con dejar en la calle a 4.000 trabajadores, entre puestos de trabajo directos e indirectos. Casi los mismos que se han perdido en los últimos cinco años. Se encienden las alarmas pero los expertos señalan que los efectos de la globalización se dejan aún sentir poco en Andalucía. “La gran lacra” de la economía andaluza, su escaso tejido industrial, se convierte en una virtud, señala Roberto Marín, secretario de Análisis Económico de UGT Andalucía. “Andalucía no es una región industrializada para preocuparse por los problemas de la deslocalización como debe hacerlo Cataluña”, señala. “La de Delphi es una decisión irracional, pero que no cunda el pánico”, afirma.
El último informe del Observatorio Europeo de la Reestructuración, de febrero de 2007, analiza los datos del último quinquenio y concluye que “los efectos relativos sobre la economía española no han sido especialmente dañinos, ya que las reducciones de empleo sólo han afectado al 0,5% de la población ocupada”. Reino Unido, Irlanda, Finlandia y Suecia, con un 2%, envidian el dato español. Enfrente están Eslovaquia (que ganó 55.722 puestos de trabajo), República Checa (60.977) o Polonia (131.266).
El análisis por comunidades en España señala que sólo hay dos con un saldo positivo a cuenta de la reestructuración de empresas: Castilla-La Mancha (con 50 nuevos empleos) y Murcia (370). Datos irrisorios al lado de las pérdidas. Andalucía ocupa el tercer lugar de España en pérdida de puestos de trabajo. Por delante están Madrid, con un saldo negativo de 17.404 empleos en los últimos cinco años, y Cataluña, que perdió 9.965 puestos de trabajo. “En términos de saldo neto relativo, la comunidad andaluza se sitúa en una posición intermedia, con un porcentaje de reducción de empleo del orden del -0,14%, frente al -0,38% de la media nacional”, recoge la UE. Andalucía presenta valores inferiores a la media nacional, tanto en las reducciones como en los aumentos de empleo asociados a procesos de reestructuración.
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