CARMEN CABRERA
Localidades situadas en zonas rurales apenas llegan a los 7.000 euros de renta media al año, cifra muy alejada de la capital, que supera los 17.000 euros de renta per cápita Los sindicatos abogan por aprovechar los recursos endógenos de la provincia para potenciar el desarrollo con el fin de propiciar la cohesión territorial, y por lo tanto, social
«La vida está muy cara, no sé donde vamos a llegar. Mientras que antes salía de casa con cinco mil pesetas y me sobraba ahora no voy a ninguna parte con cincuenta euros». ¿Quién no ha tenido alguna vez estas reflexiones y ha sufrido situaciones tan poco alentadoras como estas? La cesta de la compra, el crédito hipotecario, la academia de inglés de los niños, la ropa, el viaje de verano o el seguro del coche. Muchos gastos para unos sueldos que en muchas ocasiones no dan para tanto o lo hacen a duras penas.
Sin embargo, dependiendo de la zona geográfica de la provincia en la que se viva, abordar estos gastos será una tarea más o menos llevadera, por lo que los apuros que se pasan a final de mes pueden verse disminuidos. Ello se debe a que existen notables diferencias en las rentas de los jienenses dependiendo de los municipios en los que habiten. Y es que la renta de los pueblos jienenses varía de forma importante, como lo atestiguan los datos sobre el año 2004 que acaban de ser publicados por el Instituto de Estadística de Andalucía (IEA). Hay que señalar que la renta media de la provincia es de 12.560 euros, por debajo de la andaluza, que se sitúa en 14.838 euros. Lo reseñable es que muchos pueblos de la provincia ni siquiera se asoman de lejos a la media de la comunidad autónoma. Tal es el caso de municipios como Albanchez de Mágina con 7.278 euros de renta media; Cambil, que alcanza los 7.466; Castillo de Locubín con 7.814; Huesa, que alcanza los 7.611; Iznatoraf con 7.557; mientras Lupión posee una renta de 7.766; Montizón los 7.164; Santiago de Calatrava con 7.843; o Valdepeñas de Jaén con 7.773; y Villarrodrigo tiene una renta media per cápita de 7.246 euros. El caso es mucho más abrumador en otras localidades bastante más pobres como son Chilluévar, con una renta de 6.908 euros al año, Hinojares que alcanza los 6.884, mientras que Larva es el peor parado, ya que se queda en los 6.742 euros.
De esta forma, mientras que en este último municipio ni siquiera se llega a los 6.800 euros de renta, en localidades como Jaén capital (que alcanza la cifra más alta de toda la provincia) es de 17.176 euros. Es decir, una diferencia de más de diez mil euros entre un término municipal y otro, lo que hace que las deudas, por ejemplo, se puedan ver con un prisma diferente. Entre un extremo y otro hay más del doble de diferencia.
Los más ricos
Hay otros pueblos que también consiguen estar algo más desahogados a la hora de ajustar cuentas con el banco. Es el caso de localidades como Baeza con 13.430 euros anuales de renta media; La Carolina con 13.354 euros; o La Guardia, que supera los 15.000 euros. También Linares (14.668 euros) y Mancha Real (13.290 euros).
¿Cuál es la explicación de estas sustanciales diferencias entre unos pueblos y otros? Es evidente, teniendo en cuenta las cifras aportadas por el IEA que en las localidades más rurales la renta es más baja, aunque no siempre tiene que ver el tamaño de la población, ya que una elevada renta no está relacionada con un alto número de ciudadanos. Sí tiene que ver, en cambio, con la edad de la población y también con su actividad económica. En el primer caso, los pueblos más pobres poseían una alta cifra de población mayor de 65 años como Santiago de Calatrava (28,89 por ciento), Villarrodrigo (33,33 por ciento), Albanchez de Mágina (28,65 por ciento) e Hinojares (33,83 por ciento). Personas que cobran ya una pensión y que en muchos casos es procedente del Régimen Especial Agrario, a través del cual las cotizaciones a lo largo de la vida laboral son más reducidas, por lo que también las pensiones de jubilación son más pequeñas.
Pero las diferencias entre pueblos pobres y ricos de la provincia jienense no sólo se basan en la edad de su población, sino también en el motor económico de cada zona. Así, las localidades que sobreviven principalmente gracias al sector de la industria como son La Carolina, Linares, Mancha Real, Martos o la capital jienense poseen un nivel de renta mucho más elevado que otros en los que se vive básicamente del campo y, por extensión, del olivar.
«La correlación es obvia - indican desde Comisiones Obreras de Jaén- ya que en los pueblos con diversificación económica, pueblos más grandes, con pequeñas industrias basadas en la construcción, los servicios y el funcionariado, la renta es mucho más alta», apuntan. La cosa cambia si se habla de zonas más despobladas y envejecidas que viven de una pequeña pensión en relación a lo cotizado.
Para Comisiones Obreras, esta situación no hace más que demostrar que «hay que apostar por la diversificación económica en toda la provincia utilizando los recursos endógenos que poseemos y que en estos momentos se encuentran infravalorados». Según fuentes de este sindicato, es necesario abogar por las energías revonables poniendo en valor la biomasa procedente de los restos forestales y el alperujo.
La diversificación, por lo tanto, es vital para que los pueblos consigan obtener un nivel de vida más elevado y una renta cada vez más cercana a la andaluza. Se persigue de esta forma la cohesión territorial y social de la provincia, algo «que debe esta unido y ser indisoluble», apunta CC OO, añadiendo que se debe acabar de esta forma con las desigualdades geográficas que llevan también «a desequilibrios sociales, por lo que es fundamental un desarrollo armónico».
Pilares básicos
Y este impulso a la economía jienense se debe sustentar sobre varios pilares en busca de la diversificación económica, según el sindicato. Los más importantes son el fomento del sector servicios con la puesta en valor de un desarrollo turístico sostenible. Por otro lado, la potenciación del área agroalimentaria, buscando el mejor camino de la comercialización del aceite de oliva. Con ello se conseguirá una profesionalización en el sector, que hará posible que zonas rurales se abran a nuevos caminos. Para obtener este impulso, también hay que desarrollar las infraestructuras en zonas más marginadas, poniendo en marcha proyectos como polígonos industriales comarcales o temáticos, así como invirtiendo en carreteras y nuevas tecnologías.
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