sábado, 31 de marzo de 2007
Lucía Parrilla Sagra

El domingo pasado, cuando esperaba con fruición el momento del capítulo de “Aída” en Tele 5, comprobé que esa noche debería renunciar a mi sesión de risoterapia. Se celebraba la elección de Miss España 2007. Tampoco me dolió demasiado, porque como amante del arte y la belleza (tanto naturales como de autor), me gusta admirar tanto un cuadro, escultura, película, novela u obra arquitectónica como una flor, un paisaje, una puesta de sol o la armonía del cuerpo humano o animal.
Hay quienes opinan que estos concursos de misses o místers son una especie de “mercado de la carne”. Imagino que serán resabios de esa actitud de rechazo al cuerpo humano como sede de la tentación o señuelo de Satanás para hacer perder a las personas su alma inmortal que surgió a partir del cristianismo (aunque no creo recordar que Jesús se metiera en esos berenjenales).
En cambio, un certamen literario está socialmente bien aceptado y a nadie se le ocurre calificar la concesión de un premio Nobel en ninguna de sus categorías como un “mercado de cerebros”, y es que los dones intelectuales se valoran más que los físicos.
Claro que la belleza es algo muy subjetivo y no existen los mismo cánones estéticos en unas sociedades que en otras ni, afortunadamente, todos los gustos están en el mismo plato.
Antes había el consuelo de pensar que la Naturaleza era equitativa en el reparto y que a una belleza física destacable debía corresponder una pobre inteligencia. De ahí el mito de la guapa tonta, pero en esa elección se vio que las chicas estaban bastante bien preparadas intelectualmente, además de ser muy atractivas físicamente. (Confieso que esto me da algo de rabia, pero se debe a un puntazo de ruindad en mi carácter). De todas formas es algo conmovedor el valor que se da a la juventud y a la belleza, precisamente por ser algo tan efímero. Por algo los poetas han cantado a la rosa que nace y muere con el día, y no al cardocuco, que es bien bonito también, con ese centro de pelusilla de un precioso tono violeta rodeado de sus brácteas espinosas y retorcidas que parecen decir “noli me tangere” y que duran un montón de tiempo y hasta decoran cuando ya están más secos que un ramal.
En fin, a lo que voy. Y este objetivo de mis filosofías pardas es criticar la elección paralela que el programa de Tele5 llamado abreviadamente “El Tomate”, hace de la Miss Fea, a la que califican como “horrible”, “desagradable de mirar” y otras denominaciones igual de caritativas.
Y yo me pregunto: si esas chicas, que han llegado hasta ese concurso tras una criba en sus respectivas provincias, son “feas”, ¿qué impacto puede provocar esta descalificación en la joven mente de la chiquilla que es simplemente normal y con unas medidas que no se adaptan ni por asomo a la famosa ecuación matemática del 90-60-90?
E incluso en mentes no tan jóvenes. En esa serie cómica a que antes me he referido, “Aída”, constantemente se hacen burlas a costa de que es fea, gorda y de edad fronteriza y que por eso no hay quien le diga por ahí te pudras. Entonces, una se mira al espejo y se dice ¿Y yo qué soy, la reencarnación del monstruo del Dr. Frankenstein?
Pero quien da la llaga, da la medicina. Una vez que te han machacado el ego haciéndote consciente de tus innúmeras imperfecciones, inventan otro programa, “Cambio radical” y ahí ya puedes cumplir tu sueño: renunciar a ser tú mismo, ser un producto tan artificial y de diseño como uno de estos políticos a los que sus asesores de imagen instruyen hasta en el arte de colocar las manos durante sus discursos para que no los delate el lenguaje corporal.
Muera la biodiversidad y mientras derramamos amargas lágrimas por la desaparición de especies animales y vegetales, forjemos un modelo standard de belleza y cambiemos radicalmente nuestra singularidad hasta el feliz día en que también se puedan clonar los cerebros y alcancemos el ansiado “pensamiento único”, panacea para la paz y el entendimiento humanos, aunque me da que ni por ésas.

Tags: Publicado Otra Realidad

Publicado por SANTISTEBAN-RQR @ 19:05
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios