La situación de precariedad no es exclusividad, en la actualidad, de las personas sin estudios como hace unas décadas. La frase tópica de "estudia para tener un futuro", es ya una simple coletilla del pasado, pues nada te garantiza un futuro prometedor. Aunque la cultura siempre es algo positivo. Hemos creído conveniente incluir en esta página el caso de un biólogo de nuestra tierra que además de estar contratado en precario, ha sufrido un accidente laboral y ahora la universidad que lo contrató parece que se quiere lavar las manos. Lo incluimos aquí para solidarizarnos con su causa y decirle que no está solo.
José Luis Garrido Sánchez. Biólogo
José Luis Garrido vive un calvario personal desde que, el 2 de julio de 2005, sufrió un trágico accidente en las montañas del Bierzo, en León. Este joven biólogo jiennense realizaba unos trabajos para el Departamento de Botánica de la Universidad de Santiago de Compostela sobre un tipo de flora autóctona, cuando se cayó despeñado por un profundo precipicio y, de los múltiples impactos, quedó roto, fracturado, magullado, contusionado, politraumatizado e inconsciente.
Cuando volvió en sí, tras un lapsus de tiempo que no consigue precisar, comprobó que se hallaba solo, encajonado entre rocas, con las dos piernas partidas y sin ninguna posibilidad de pedir auxilio más allá de su sordo resuello. Para colmo, el accidente le sobrevino un sábado por la tarde, y el móvil, la mochila y su coche estaban arriba, en el olimpo de las salvaciones imposibles. Nadie lo echó de menos, pese a que, asegura, cada día se comunicaba con el director del Departamento de Botánica y con sus padres en Jaén. Fueron estos quienes sí echaron en falta sus llamadas y presintieron que algo malo le había ocurrido, por lo que, al lunes siguiente, se desplazaron al Bierzo y dieron la voz de alarma. Se montó un dispositivo de búsqueda que, en un principio, no dio resultado.
José Luis se sintió morir, herido, sin comida ni bebida, a merced de las alimañas y de la providencia. Pero sus ganas de vivir se sobrepusieron al dolor e intentó salir de allí reptando. Y lo consiguió. Poco a poco, a rastras, avanzó unos 700 metros hasta que encontró un camino y allí dio por finalizado su viaje. El martes siguiente, una persona lo encontró moribundo y fue evacuado al hospital del Bierzo.
José Luis sufre terribles secuelas del accidente, ya que sus huesos no consiguen unirse. Pero su lucha (el caso está hoy en manos de la justicia) es de tipo laboral. José Luis trabajó durante dos años como becario para la Universidad de Santiago. Concluido ese periodo, manifiesta, cuando ya se disponía a regresar a Jaén, en mayo de 2005, el director del Departamento de Botánica le ofreció un contrato laboral y él entregó toda la documentación necesaria para formalizarlo. Pero, a raíz del accidente, la Universidad negó cualquier tipo de relación con él. Añade que hasta el sindicato obrero de clase, al que pertenecía, le dio la espalda. Sólo halla apoyo en una modesta Asociación de Precarios (becarios) que lucha porque, casos como el suyo, no se repitan.
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